miércoles, 10 de marzo de 2010

"Las cancelaciones de la deuda externa a Haití son una farsa" Aritz INTXUSTA



Berta Iglesias (Miembro de la plataforma ¿Quién debe a quién?)

La madrileña Berta Iglesias es miembro de Ecologistas en Acción y de la plataforma ¿Quién debe a quién? que defiende la abolición de la deuda externa y «la prohibición de toda práctica económica que perjudique» a los países del tercer mundo. Asimismo, trabaja en la campaña de sensibilización sobre Haití junto con la red haitiana Papda.

Un terremoto de 7,1 grados en la escala Richter dejó en Japón un sólo muerto. En Haití, en otro de la misma intensidad, murieron 217.000 personas. El huracán «Ike» cruzó Cuba sin víctimas mortales, pero antes, a su paso por el país más pobre de América, había segado la vida de 66 personas. Los intereses de terceros países han podrido desde dentro la Perla de las Antillas. Berta Iglesias denuncia la hipocresía con la que ahora, los mismos que arruinaron a la primera república independiente de América, acuden al supuesto rescate de los haitianos.

Tras el terremoto, se anunciaron grandes gestos por parte de la comunidad internacional para condonar la deuda haitiana.

Los países que han anunciado cancelaciones, ya estaban obligados a retirar su deuda externa. Todo es una farsa. En 2009, Haití cumplió todas las fases del proyecto HIPC, para países altamente endeudados. Todos los acreedores debían cancelar la deuda contraída por ese país, al menos hasta 2004. El Club de París y las instituciones financieras internacionales ya habían anunciado antes del terremoto que iban a cancelar 1.200 millones de euros de deuda. Lo que ocurre es que estas cancelaciones todavía no se han hecho efectivas, salvo en el caso de Italia y Reino Unido. El Estado español también se retrasó y ahora anuncia la condonación de la deuda como arrebato solidario. Por otra parte, tras la catástrofe, Haití ha vuelto a endeudarse con nuevos préstamos, que obviamente llegaron a la opinión pública como ayudas. El FMI ha camuflado un nuevo préstamo de 102 millones de euros, vendiéndolo como donación. Una mentira más, se trata de un crédito a diez años, con dos de carencia y, por supuesto, con intereses.

¿A quién debe dinero Haití?

Además de al FMI, al Banco Mundial y al Banco Iberoamericano del Desarrollo, dos de los grandes acreedores de Haití son Venezuela y Taiwán. Caracas ha anunciado una condonación real. Mientras, Taipei dice que la cancelación es imposible, porque ha revendido la deuda a inversores privados.

¿Cuáles han sido las medidas que impuso la comunidad internacional con el HIPC a Haití? ¿Cuál es el verdadero motivo de las condonaciones?

El BM exigía a Haití una serie de ajustes estructurales. El primer requisito fueron las privatizaciones. La isla se ha visto obligada a privatizar los servicios de telefonía, las harinas, el cemento.... incluso han pretendido que privatizara su agua. Esto último aún sigue en el aire. Además, se les exigió reducir su déficit, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos y severos recortes en sanidad y educación. Asimismo, para cumplir con el HIPC, la isla tuvo que consolidar su organización agrícola en latifundios destinados a la exportación de productos como cacao o azúcar. Haití, donde el 65% de la población vive del campo, tiene que importar el 92% de los alimentos que consume. Actualmente, en el 25% de la tierra cultivable, se ha plantado jarocha, un vegetal usado en la elaboración del biodiésel.

¿Qué hay de las otras donaciones a raíz del terremoto? ¿Todas esconden más deuda, como la del FMI?

Hemos revisado con detenimiento las ayudas del Estado español en concreto. Por el momento, parece que sí podemos hablar de «ayuda». No obstante, hemos de estar muy atentos porque no sabemos si esos fondos están vinculados a contrataciones con empresas en concreto. Debemos esperar y vigilar cómo se distribuyen ahora esos fondos y ver si intervienen empresas del mismo país que envía la ayuda. La irrupción de empresas extranjeras para la reconstrucción puede acabar con el tejido industrial del país.

El país que más ha destacado tras el terremoto ha sido EEUU. ¿Qué datos en concreto pueden poner en duda ese arranque de filantropía?

La democracia en Haití ha sido minada permanentemente por EEUU. Ocupó el país a principios de siglo, ha estado detrás del golpe de Estado contra el primer gobierno de Aristide y también tras el del año 2000. En 2004, intervino militarmente con la operación Mañana Seguro. Tras el terremoto, Haití ha recibido diez soldados por cada médico. Su enclave es de alta importancia geoestratégica, para tener bajo control a los bolivarianos de Venezuela y a un gigante en auge como es Brasil.

Usted defiende que la deuda haitiana es ilegítima. ¿A qué nos referimos con eso?

El endeudamiento no ha servido para elevar el nivel de vida de los haitianos. El 45% del dinero que deben se generó durante la época de los dictadores Duvalier y gran parte de estos fondos han acabado engrosando las riquezas de esa familia. Eso es lo que los movimientos sociales entendemos por deuda ilegítima. Su abolición, por tanto, debiera ser inmediata.


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